Pues sí, digitales o digicuales. Me temo que nos hemos comido el coco con la dichosa palabreja estos últimos años. Los franceses dicen "numérique", que suena igual de bien y aclara que hay números, guarismos o dígitos por medio. Ya nos acostumbramos hace tiempo a eso de grabar mientras nuestros vecinos preferían "enregistrer".

Solemos usar una jerga. Otras, echamos mano de la mnemotecnia y otras veces más bien una memotecnia (y aquí "memo" no viene de memoria), y muchas veces no sabemos por qué lo decimos.
Los magnetoscopios que nos acostumbramos a llamar vídeos o videos (nunca me acostumbraré a esto último, ¡güey!) fueron sustituidos hace años por los DVD. Realmente deberíamos hablar de "lector de DVD", pero como ha pasado con muchos objetos, acabamos dando el nombre del contenido al continente o al revés para facilitar la conversación.
Sin embargo, no sé cuál ha sido el problema de no haber seguido utilizando la denominación "aparato de vídeo" en los lectores y grabadores de DVD, pues al fin y al cabo siguen registrando y reproduciendo imágenes.
Estas disquisiciones nos llevan a pensar que mucha gente no sabe de dónde viene el término digital ... y ni falta que les hace. Tampoco vamos a ser unos zotes, zopencos o palurdos por desconocer "analógico".
Lo que ya me repatea es que graven por grabar. Foros en contra y apoyo a los pollos de la SGAE analizan esto de forma más profusa y critican la situación de grave abuso.
Pero vamos al grano. O mejor, vayamos al píxel.
Poseo aún una digna (si se puede calificar así algo de 14.000 pesetas) cámara compacta ... analógica (¿es correcta esta calificación?). Más bien pienso que la máquina es mecánica y tiene algo de electrónica, pero analógicas pueden ser las copias positivadas que sacamos de los negativos, e incluso los mismos negativos.
Pues bien, llevo unos pocos años soportando ciertas chanzas y burlas indisimuladas por parte de mis compañeros de andanzas musicales: "¡A ver si te pasas a la era digital!, y tal y tal", como se habría expresado el señor Chus Hill, que en paz descanse.
Me hace gracia que esto me lo diga gente que se ha incorporado a la informática hace dos o tres años cuando ya llevo cerca de una década peleándome con el "Paint Shop Pro", el "Cool Edit" y compañía. ¡Qué me van a hablar a mi de muestras, de frecuencias, de la herramienta del difuminado, del formato PCX, de cómo bloquear un pentium exprimiendo a fondo su potencia, de las misterioras pantallas azules del windoors (¡Jorrr!) ...
Todavía recuerdo unas "probes" jovencitas que llevaron sus pelis bajadas de "intennet" en formato divx a un autobús que lucía un reproductor simple de discos DVD. Se quedaron pasmadas como diciendo: "¡Vaya, no funcionan nuestros megachupi cedés piratas caseros con el último vídeo de Chayane; pero si en casa sí van!".
¡Ay!. ¡Qué triste es encontrarse a gente que aún no sabe que antes del mpeg4 tuvimos que pasar por el mpeg1 y mpeg2!. Y estas son algunas de las personas que me siguen mirando con desdén por sostener mi cámara "analógica" con su olor embriagador a película por revelar. ¡Ummmmm!
Y en este punto es cuando me apetece contaros mis desventuras en el mundo de la fotografía y el desdén de los comerciantes.
Siempre me ha gustado la fotografía pero no he llegado ni a la categoría de aficionadillo, en parte porque cuando tuve mi primera cámara no me dediqué a hacer un rally fotográfico ni nada parecido. Simplemente he sido feliz haciendo mis fotos, muchas de ellas malas como el "Paladín a la taza" (¿Dónde estás "Pedro Mayo"?).
Cuando me decidí a dar un salto de calidad fue cuando me decidí a comprarme mi primera cámara. Pero he tenido varias decepciones, en parte por el trato de un megaemporio donostiarra dedicado al mundo de la fotografía con un nombre que recuerda vagamente al de las patatas Matutano.
En esta cadena de tiendas (no me extrañaría que muchas hicieran algo similar) someten a tus fotos a un proceso de revelado automático. Esa es la razón, según los dependientes, de que algunas fotos no fueran reveladas. ¿Cuáles?. En principio las que han resultado demasiado oscuras y que por lo visto la máquina identifica como defectuosas. Pero puedo dar fe que a veces no se revelan algunas que están en perfectas condiciones. ¿Por qué razon?. ¡A saber!
La cuestión es que en multitud de ocasiones he tenido que volver a la tienda: "¡Perdona, que me falta la 17A y la 33A". Y claro, esas copias que te debieron entrar en el primer revelado te las cobran luego a un precio mayor.
Yo soy de los que me gustan ver todas las fotos hechas, aunque no valgan un duro.
Alguna otra tienda te daba en su día la opción de rechazar las que consideraras defectuosas. Esta es la actitud que yo hubiera esperado en mi tienda habitual. O por lo menos que se molestaran en revisar cuáles no ha sacado la máquina.
Ya estaba un poco escamado cuando me decidí unas navidades a comprar una máquina de fotos dentro de unos márgenes de dinero. Por lo que yo observaba, para un precio dado todas las máquinas de fotos reunían unas características técnicas similares. Así que me lancé por una Pentax.
¡Vaya! y casualmente sólo les quedaban modelos superiores e inferiores de esa marca.
Así que me acabé llevando, por recomendación de la dichosa tienda, una Minolta, que al fin y al cabo también era una marca de prestigio.
Septiembre del año siguiente. No había pasado ni nueve meses cuando mi Minotaura se negó a cogerme el carrete en tierras suizas. Yo, con un rebote mayúsculo, venga que meter y sacar parte del negativo, a ver si el endemoniado sistema eléctrico de la cámara se avenía a cogerlo. No hubo forma. En aquel momento añoré mi cutre cámara china con sistema de recogida de carrete manual.
Tenía la conciencia tranquila; soy muy cuidadoso con las cosas y la cámara no había recibido ningún maltrato.
Cuando volví del viaje y puse el aparato encima del mostrador, me hicieron ver que quizás yo no sabía hacerlo bien. Tras cinco minutos haciendo los mismos movimientos que yo había ejecutado, se decidió que su nuevo destino era la reparación, no sin antes prometerme que en menos de un mes la tendría de vuelta, plazo que como sospechaba, no cumplieron, teniéndome que quedarme sin poder hacer fotos al recién inaugurado auditorio de Tenerife, la cobra Calatravensis. Más cabreo.
Finalmente tuve la cámara en mis impacientes manos y me explicaron que los técnicos "no habían sido capaces de arreglarla y que por eso me daban otra igual, aunque el número de serie, evidentemente, fuera otro". Al intentar confirmar si entonces la garantía comenzaría de nuevo, obtuve una respuesta negativa. Realmente no sé qué determina la ley en estos casos pero no me parece lógico. Como entonces la garantía era de un año, ¿eso significaba que ya podía rezar para que la máquina no me volviera a fallar después del insignificante período de 3 meses que me quedaban?
Afortunadamente la máquina aún funciona. Nunca me han gustado los raros oscurecimientos que deja en las cuatro esquinas de las fotos (¿el objetivo?) pero al menos algo es algo.
En estas ando cuando un día voy a la misma tienda (soy un empecinado) a revelar varios carretes.
Todo hay que decir, para que no se me entienda mal, que siempre pregunto o pido con actitud modesta o receptiva.
Si uno fuera de listillo a las tiendas, probablemente saldría escarmentado o escaldado. Así que trato de escuchar lo que me digan, aunque luego no me atreva a la contrarréplica por no meterme en jaleos.
Bueno, total que me preguntan: "¿Además del revelado, quieres que te pasemos las fotos a cedés?". Yo: "¿No es posible meterlas todas en un cedé?". Y ella: "No caben". Yo: "¿Qué tienen, una resolución alta?". Y ella: "Sí, además la máquina saca un cedé por cada carrete".
¡Mierda! Otra vez estaba con la dichosa máquina de revelado. Bueno, cuando me habló de "alta resolución" me animé, y eso que llevaba varios años escaneando y "jotapegeando" y sabía dónde me metía.
Los 3 euros por cedé se convirtieron en uno de los más infames timos pertrechados contra mi humilde persona. Al meterlos en el ordenador comprobé con disgusto que las fotos de los carretes habían sido escaneadas con una resolución bajísima inferior a los 2 megapíxeles. Ya os diré la cifra exacta para que no cometáis el mismo error.
¡Si no quieres taza, toma taza estallada de caldo hirviendo sobre tus ...!
Yo lo hice de prueba, pensando en que probablemente escanearían directamente desde el negativo y con una resolución de al menos 3 megapíxeles.
Así que vas de bueno y encima te engañan. A lo mejor la chica no sabía por dónde se andaba o quizás desconocía la verdadera calidad de los discos, pero me lo podía haber dicho y no tomarme por tonto.
Hoy es el día en que no siento una necesidad perentoria de lanzarme a las cámaras digitales, aunque sea una rara avis entre el mundo "gilital". Llegará, sin duda, quizás en pocos meses. Pero lo que tengo claro es donde no compraré mi cámara.
Hasta que llegue ese día me ufano de ir contracorriente y viendo como mis amigos chupan y chupan memorias SD por su empeño en hacer las fotos a la máxima resolución posible. Soy un cabezota, pero disfruto viendo cómo sufren mis colegas cuando me acerco la cámara digital al ojo derecho para inmortalizar una escena patética de grupo. ¡Ay, que me manchas la pantalla! ¡Je, je!. Sí, pero yo comprimo la música en formato FLAC.
Os recomiendo echarle una ojeada a la web de RTVE. Estos sí que son los verdaderos animales abandonados en el verano tecnológico.

Ahí tenéis el enlace:
La cinta VHS
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